Cómo impedir procrastinar

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procrastinar

Si has entrado en este post y no sabes lo que es procrastinar, pero sueles utilizar la frase de “bueno, ya mañana lo hago” con mucha frecuencia, tienes que seguir leyendo.

Todos, alguna vez, hemos pospuesto una tarea que debíamos hacer. El problema viene cuando posponer nuestras responsabilidades se convierte en un hábito, y no en uno de los buenos. En este post vas a aprender qué es exactamente la procrastinación, qué factores son los causantes de ella, sus consecuencias y, por último, cómo impedir que sigamos haciéndolo.

¿Qué es la procrastinación?

Procrastinar es, ni más ni menos, que el arte de aplazar o diferir. Si buscamos la definición exacta en la Real Academia Española, se trata de «diferir o aplazar algo». En lo que se refiere a “arte de” es cosecha propia. Porque siendo sinceros, llega un punto en el que posponer una tarea se convierte en un esfuerzo de inventiva, con el único objetivo de buscar una excusa para no hacer la tarea que debemos realizar.

La procrastinación no entiende de tareas pequeñas o grandes, habituales o esporádicas: si eres un/a procrastinador/a nato/a, buscas cualquier excusa para no realizar lo que te toca hacer. Con las nuevas tecnologías, y más concretamente, con ese “agujero negro de tiempo” que es el móvil, resulta muy pero que muy fácil escaquearse de empezar nuestras actividades.

Aunque no lo parezca, estar constantemente posponiendo nuestras tareas tiene consecuencias negativas sobre nuestros sentimientos, y al hacerlo de forma prolongada (y a veces, al instante) nos invaden sentimientos como la culpa, frustración, agobio, etc. Resumiendo, produce un estado de ánimo no muy bueno.

La procrastinación, un pozo con salida

¿Cuáles son las causas de la procrastinación?

Las causas de la procrastinación son difíciles de definir, ya que, en definitiva, muchos de los estímulos a los que estamos sometidos en el día a día favorecen que evitemos realizar aquello que debemos.

Las pequeñas tareas que tenemos que hacer, pero que al final, posponemos, suele deberse a nuestro propio cansancio, físico y mental. Buscamos distracciones que ayuden a nuestro cerebro a desconectar, dejar de pensar al menos por un instante. El ejemplo más claro es el encadenamiento perpetuo de vídeos en Youtube. Donde empezamos viendo un vídeo de Cómo dejar de procrastinar, y al final acabamos viendo un vídeo de Top 10 maneras más extrañas de atornillar un tornillo. Y al final es tan tarde, que repetimos la típica frase de “bueno, ya mañana lo hago”.

Cuando nos enfrentamos a grandes tareas, que nos van a ocupar mucho tiempo, como es el caso de estudiar una oposición como la de maestros, hay otros factores que influyen. Estamos muy acostumbrados a la inmediatez, a lo fácil, y cuando surge una tarea que implica una mayor esfuerzo e inversión de tiempo nos sentimos abrumados. A raíz de esto, viene el miedo al fracaso, no conseguir lograr nuestro objetivo. Sentimos que no lo vamos a conseguir, y vamos posponiendo nuestro trabajo para evitar sentir el verdadero fracaso. Aunque en realidad, no intentándolo, ya estaremos fracasando.

Otra de las causas de la procrastinación se debe a que sobreestimamos el tiempo que vamos a tardar en completar nuestra tarea. Vamos aplazando y aplazando porque creemos que tenemos tiempo de sobra, y al final nos damos cuenta de que no. Esto suele ocurrir mucho a la hora de estudiar un examen, hacer un trabajo de clase o entregar un proyecto en la fecha de entrega.

Consecuencias de procrastinar

Como es obvio, un mal habito como es el de procrastinar, debe tener unas consecuencias negativas. Algunas de estas consecuencias ya las conocemos, básicamente, porque las hemos experimentado en nuestras propias carnes.

El efecto más inmediato que produce este hecho es que se reduce nuestra productividad. Si vamos posponiendo nuestro trabajo, dejamos de ser productivos, al menos para los procrastinadores pasivos. Vamos a hacer un pequeño inciso para explicar que es esto de pasivo. Bien, existen dos tipos de procrastinadores, el activo y el pasivo. Las personas que son procrastinadores activos necesitan posponer sus tareas para percibir esa sensación de urgencia, con el objetivo de trabajar bajo presión. Existen personas que rinden mejor bajo cargas de trabajo fuertes, a costa de esa presión. En cambio, los procrastinadores pasivos, en la mayoría de los casos, no son capaces de realizar su tarea o la dejan a medio hacer, viéndose sobrepasados por ella.

Volviendo a las consecuencias, al procrastinar nos estresamos. Ese estrés sumado al sentimiento de culpa nos lleva a un sentimiento de baja autoestima, de irresponsabilidad. Por ello, y siendo radicales, tenemos que ver esta acción de posponer nuestras tareas como una enfermedad que debemos curar, con trabajo, esfuerzo, constancia y de forma gradual.

Los procrastinadores tienen que lidiar con la frustración y el estrés

Consejos para dejar de procrastinar

Para verlo de forma más clara, vamos a ejemplificar estos consejos para dejar de procrastinar con las personas que opositan para acceder al cuerpo de Maestros.

  1. Divide y vencerás: de una macrotarea a varias mini tareas

Lo primero que debemos hacer es dividir toda mi tarea, en pequeñas tareas. Cuando nos enfrentamos a un volumen muy grande de trabajo, como es en este caso una oposición, nos agobiamos y nos llega esa sensación de miedo al fracaso, etc. etc. Si dividimos esa gran tarea, en muchas pequeñas, estaremos consiguiendo dos cosas: Primero que podremos cumplir nuestros objetivos de una forma más rápida, más inmediata, y segundo, nos ayudará a organizarnos más fácilmente.

  1. Fuera distracciones

Hay que ser conscientes de que nuestra capacidad de concentración, por regla general, es bastante limitada, no somos capaces de realizar una tarea más 30 minutos sin echar a volar la imaginación. Si a la falta de concentración, le sumamos todos los estímulos que tenemos alrededor, pues dejamos de ser capaces de estudiar por más de diez minutos seguidos. Una de las técnicas más útiles para estudiar es la Técnica Pomodoro, que te ayuda a organizar y optimizar tu tiempo de estudio.

  1. Se realista con tu productividad

Es muy importante que nos pongamos fechas, básicamente para tener una mejor organización y llegar a tiempo para los exámenes de las oposiciones. Pero hay que ser realista, es decir, dedicarle el tiempo que en realidad vamos a necesitar. Nosotros conocemos nuestras capacidades, y si establecemos un tiempo para realizar una tarea demasiado limitado, volveremos a sentir esa sensación de fracaso, empezando de nuevo el ciclo de la procrastinación.

  1. Se flexible con tus horarios

A medida que vayas mejorando tu organización y tu productividad, te irás dando cuenta de cuales son tus mejores horas para estudiar, de la cantidad de temario que puedes abarcar en una sesión de estudio. En base a esto, se flexible con tu calendario, no es un elemento inmóvil que estableces al principio y ya. No, ve modificándolo en base a tus necesidades.

  1. Lo más importante, recompénsate

Cuando cumplas tu objetivo, celébralo, date un capricho con algo que te apasione, ya sea salir a hacer deporte, dibujar o comer chocolate, eso ya depende de lo que te guste.

Si tienes algún otro consejo que te ayuda a combatir la procrastinación, no dudes en dejarlo en los comentarios.

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